23 sept 2013

SIMPle…….

 

Es original,
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO


Cátedra Simón Bolívar
Centro de Estudios de Política Proyectiva
Caracas, 25 de junio de 2013

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1.- El desfile militar: una maniobra
Todo desfile militar debe ser una maniobra, es decir, una acción del elemento armado –en este caso de Venezuela que persigue por la vía de un hecho fáctico- la demostración de su instrumental de guerra, la ejercitación, organización de sus cuadros y características de sus participantes que muestran su decisión, capacitación y conocimiento del hecho extraordinario de la guerra y en consecuencia de la Ciencia de la Polemología. Como hecho polemológico en el siglo XXI está determinado, y tiene que ser planificado y ejecutado el desfile como una maniobra y debe responder a .image


El desfile militar del 24 de junio de 2013, en conmemoración al Día del Ejército fue un acto exhibicionismo y nunca un desfile militar, en exacto sentido de lo que la Polemología entiende como lo que debiese ser una maniobra, capaz de enviar señales sobre su capacidad operacional a un supuesto enemigo. Eso que se llamó desfile militar constituyó una demostración de un instrumental de guerra, comprado por Venezuela a los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, para demostrar con una enorme ingenuidad un supuesto anti-imperialismo a los Estados Unidos, que no es más que un brutal y grotesco anti-norteamericanismo legado del outsider político Chávez.
La exhibición militar duró 4 horas y en ellas lo que predominó fueron 4 cosas distantes a una maniobra militar: El apareamiento en autoridad del Tte. Cabello al Presidente Maduro, la verificación del Militar Chavista, el grotesco empleo de uniformes inventados para la ocasión y la preeminencia de una cúpula militar del Ejército dispuesta cumplir funciones políticas (Tutelaje Militar), en el enrarecido y
complejo ambiente político-militar dentro del momento de perturbación política mayor que afecta a Venezuela.
El elemento militar del desfile debióse ser obligado a que ejecutara la extraordinaria maniobra de la Batalla de Carabobo, improvisada por el genio de Páez, Plaza y Cedeño, para que sirviese de referente al elemento militar del siglo XXI, y nunca a la impertinente exposición a la que fue sometido el Almirante en Jefe frente a niños con banderas, que no sabían lo que significaba su actuación.
El exhibicionismo militar del 24 de Junio es la constatación de la regresión grotesca de una organización costosa, peligrosa y delicada que está en deuda con el Estado para demostrar su capacidad de defensa, con el elemento armado para demostrar su apresto operacional, y con la sociedad a quien debe demostrarle que su condición armada está vinculada, sólo y sólo, para empuñar las armas de la República en una operación militar y nunca en una acción de exhibicionismo comunicacional.
2.- El exhibicionismo y el tutelaje político del militar
La masa militar que se mostró en el desfile del 24 de junio, además de ser una masa colorida, vistosa, hollywodense, sirvió como masa para impresionar, para repetir y casi imponer mediante gritos y alegorías muy emotivas, slogans y concepciones politológicas y jamás para demostrar como principio masa de la guerra, su real posibilidad de aplicarse en una determinada hipótesis de conflicto por cuanto la misma no existe para Venezuela.
No existe hipótesis de conflicto porque en la región, establecida como zona de paz se impone la Tesis de la Integración, no obstante el absurdo del Caldas en 1987 por parte de Colombia y la movilización ordenada por Chávez (RIP) a un Ministro de la Defensa en forma pública, violentando al máximo la doctrina militar, pero más grave aún, comprometiendo para toda la vida al componente terrestre cuando Venezuela y mundo comprobaron que fue imposible la movilización de las 10 unidades al costado nor-sur-occidental del país.
Oportunidad precisa hoy para recordarle a esa masa militar que intentó impresionar, que se mostró muy colorida y que repitió arengas y vivas a políticos que, en 1987 frente al Caldas, hubo por parte del estamento militar venezolano una Operación Militar perfecta con la ejecución armónica entre la Gran Estrategia y la Estrategia Dura, para contener la pretensión absurda del Cnel. Londoño con la corbeta Caldas en las aguas del Golfo de Venezuela, territorio venezolano. Oportunidad en la cual el estamento militar en ese entonces desarrolló sabia e inteligentemente la estrategia dura, lo que tiene que saber y hacer el hombre armas para cumplir su función de la defensa del Estado, entendido dentro de la Teoría Tri-Elementista, que no es otra cosa que la defensa del territorio, del ciudadano y del gobierno legítimo.
Oportunidad, igualmente valiosa para recordarle a esa masa militar colorida, para impresionar, repetir e imponer arengas y vivas a un Comandante Supremo que nadie conoce ni reconoce, que el estamento militar serio, cierto y adiestrado en 1973 derrotó política y militarmente la subversión castrocomunista, que por órdenes de Kruschev, había ejecutado Fidel Castro. Entonces, toda esa exhibición de la masa militar colorida para impresionar, repetir e imponer, lo que logró fue que toda Venezuela y el mundo corroborara que hoy existe un completo tutelaje de un grupo de militares, que constituyen la cúpula del Ejército que devenidos del grupo golpistas del 4-F y el 27-N, adosados a un outsider político que ha dejado el más perverso legado, se han asumido como tutores del poder político que gobierna al país.
3.- El exhibicionismo y la operatividad militar
Los venezolanos que observamos la exhibición de hombres y equipos militares, ahora del antiguo Pacto de Varsovia, le proponemos a ese componente terrestre hollywodense cambiar la exhibición por una maniobra del componente Ejército en tiempo real, es decir: Comandante defina sí la operación es de ataque o defensa, señale el objetivo, indique la maniobra, ejecútenla exitosamente, conquiste el objetivo y sea capaz de hacer la explotación de la victoria. Sólo con eso satisfacería las demandas del ciudadano común, pero ustedes los Hombres de Armas tendrían que cumplir con la doctrina militar profesional del Estado, tendría que aparecer un Oficial Profesional – un Comandante- que firmaría una Orden de Operaciones en cuyo párrafo quinto se concretaría el sistema de comunicaciones que garantizaría el éxito de la operación como tal.
Los venezolanos a quien pretendieron impresionarnos el 24 de junio, simplemente no lo estamos, no lograron impresionarnos. Por el contrario, estamos preocupados por las afirmaciones y reafirmaciones en cuanto discurso e intervención hubo, de que el elemento Ejército crecerá en su vinculación con el pueblo y, obviamente con las nuevas Milicias, en un hiato Ejército-Pueblo que ni siquiera fue útil para la Guerra de Independencia.
Exhibicionistas usando uniforme militar e instrumentos militares para la guerra, a ustedes lo rige la Polemología y la Estrategia para resolver conflictos que, en formas de nuevas amenazas afectan al Estado. Y Venezuela no ha podido definir sus amenazas, menos su amenaza y mucho menos la posibilidad de una guerra. Sí esto es cierto, como en efecto lo es, mucho de esta exhibición de instrumental de guerra de ayer, el armamentismo que compramos al antiguo Pacto de Varsovia, debió ser recurso monetario que se empleara y reorientara en gasto social, léase salud, educación, investigación y recreación para el poder social venezolano constituido por las fuerzas productivas, la fuerzas de consenso y las fuerzas de coacción. En una palabra: el tejido social venezolano.
Ese tejido social que está consciente del exhibicionismo, que no ve por ningún lado su condición de apresto y la operatividad militar que una maniobra militar exige para lo cual tendría que ocurrir despliegue de unidad de infantería, con unidades blindas y mecanizadas, para conseguir con las unidades de apoyo de artillería y un excelente soporte logístico de ingeniería, comunicaciones y armamento, la conquista de un objetivo. Es decir, una Operación Militar en la cual haya mando, comando y ejecutoria de las armas con control, con lo cual se garantice el éxito del elemento armado y, en consecuencia, tengan el respaldo de la sociedad para seguir manteniendo una institución costosa, peligrosa y delicada.
4.- El exhibicionismo y la capacidad de defensa
El exhibicionismo es contrario a la capacidad para la defensa y al ataque. Ambas operaciones son complejas, delicadas y llaman al sacrificio. Sacrificio que obliga a una rigurosa disciplina, a una importante restructuración de los mandos, a un coraje colectivo, a una gran moral y –aunque parezca extraño- a una especial mesura en cuanto a la capacidad individual de los hombres para la guerra.
Obliga, entonces, tan importante circunstancia a un entrenamiento individual, de unidades básicas, de unidades fundamentales y de unidades superiores, para lo cual se requiere dilatado tiempo, especiales profesores y jefes militares que permitan con su ejemplo, constancia y demanda de sacrificio, construir organizaciones, fuerzas militares capaces para hacer la defensa.
Hacer la defensa para cumplir con el sagrado principio impuesto por la Constitución, que tiene su antecedente en las glorias militares del Ejército Libertador de Venezuela y parte del continente, y ello está obligado más a reconocer según lo establece la evolución de la guerra en el siglo XXI, que todo elemento armado tiene que obedecer a la ecuaciónimage . Lo visto en el exhibicionismo escasamente llega a ser image y en consecuencia, la organización armada no tiene la capacidad para cumplir con su responsabilidad de hacer la defensa de la Nación.
El exhibicionismo del desfile del 24 de junio ha constituido la más dolorosa expresión de la regresión del elemento terrestre, pero además la verificación de una velada conducta, de una conducta de tutelaje político del militar, tarea o función que es violatoria del ordenamiento jurídico, por cuanto al Constitución y la LOFANB en ninguna parte sostienen que el poder político debe ser tutelado por el elemento fuerza y, mucho menos, por el componente terrestre que en esta ocasión a la luz de los discursos, gritos, consignas y arengas, pareciese que fue la pretensión encubierta de quienes dirigieron el exhibicionismo militar para demostrar su decisión tutelaje hacia el elemento político. Tutelaje que de manera grosera, inconstitucional e inmoral, se ha venido aplicando para impresionar a una sociedad, que está claramente entendida para qué paga a una institución costosa, peligrosa y delicada, que de no cumplir con la función que establece la Constitución, la LOFANB y la doctrina militar no tiene justificación en la ecuación política del país.

imageforma parte de la responsabilidad que tienen los hombres del Ejército, que están obligados a comprender a plenitud el espacio y competencia del componente terrestre del Estado venezolano, reconózcanla, interprétenla y actúen en consecuencia.
Es original,
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO