Los conflictos en el Medio Oriente son abordados desde dos enfoques diametralmente opuestos, pero que coinciden en la inmensa gravedad global de la situación: el análisis geopolítico y estratégico y la visión profética bíblica de la Gran Israel, concepto ideológico y territorial, impulsado principalmente por la ultraderecha sionista y el sionismo religioso, que aboga por expandir las fronteras de Israel desde el río Nilo (Egipto) hasta el río Éufrates (Irak/Siria). Esta visión se basa en una interpretación bíblica de la "Tierra Prometida" (Génesis 15:18) y busca incluir partes de Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia
- Vulnerabilidad existencial: Israel es un estado
territorialmente pequeño (apenas 300 km de largo por 90 km de ancho en su
parte más ancha) con una población menor a los 9 millones de habitantes.
Esto contrasta dramáticamente con Irán, un país inmenso de 93 millones de
habitantes. Por esta razón, destruir a Israel sería militarmente más
factible que destruir a Irán.
- Doctrina de guerras preventivas: Debido a esta desventaja
demográfica y territorial, Israel transformó su doctrina militar de
guerras defensivas a guerras preventivas para anticiparse y
debilitar a sus enemigos. Esto explica su estrategia sistemática de
desestabilizar a Siria e Irak, neutralizar a Hezbolá en el sur del Líbano
y tomar el control de Gaza.
- El objetivo iraní y la dependencia de EE. UU.: La meta estratégica de Israel es
lograr un cambio de régimen en Irán (sustituyéndolo por un gobierno
aliado, como ocurre con otros países del Golfo) o destruir su
infraestructura para neutralizarlo como amenaza durante los próximos 10 o
20 años. Sin embargo, al estar separados por 2.000 kilómetros, Israel no
tiene la capacidad militar para causar un daño profundo a Irán por sí
solo, por lo que depende absolutamente del poder bélico de Estados
Unidos.
- El rol de Trump: Según este análisis, el Primer Ministro
Netanyahu, fuertemente apoyado por el poderoso lobby judío-sionista en
Norteamérica, logró "enredar" a Donald Trump en un conflicto que
es vital para Israel, pero no necesariamente para Estados Unidos. La
hipótesis que Trump, para evitar una guerra prolongada y distraer de
problemas internos (como posibles chantajes con información de su pasado),
podría declararse ganador prematuramente y retirar sus fuerzas en
unas pocas semanas, obligaría a Israel a retroceder.
2. La perspectiva profética: Bajo este análisis, la tensión en
Medio Oriente no es un mero conflicto político o territorial, sino el
cumplimiento exacto de eventos milenarios destinados a desatar el caos.
- Estados Unidos e Israel como hermanos: Su alianza inquebrantable no es
casualidad geopolítica, sino que se explica porque representan a las dos
tribus del sur del antiguo Israel: la tribu de Judá (Israel) y la tribu de
Benjamín (Estados Unidos).
- El ataque a Irán como "punto de
inflexión": Se asegura que el inminente ataque a Irán representa el punto
álgido que detonará el caos total y absoluto a nivel planetario. Se
confluirá simultáneamente con un deterioro profundo de la economía
mundial, la sociedad y el ecosistema, abriendo paso a una posible Tercera Guerra Mundial.
- El "Gran Israel": Sobre las declaraciones de
funcionarios estadounidenses apoyando el derecho de Israel a anexarse toda
Cisjordania y crear un territorio que se extienda desde el río Éufrates
hasta el Nilo, se sostiene que no es una teoría de conspiración,
sino un evento profético que obligatoriamente "tiene que
ocurrir".
Este análisis coincide en el altísimo
riesgo económico global que representa esta escalada militar. Se advierte que,
si se destruyen las terminales petroleras iraníes, se comprometería gravemente
la economía mundial al dispararse los precios del crudo. Paradójicamente, este
desastre internacional tendría un efecto colateral en Venezuela, ya que el
aumento del barril de petróleo a 100 o 200 dólares significaría mayores
ingresos que fortalecerían internamente a los hermanos Rodríguez.
