CN Artemio Boada
LOS LIDERES NO DAN ORDENES…INSPIRAN
En el caso del régimen actual, la relación de dependencia política y personal que existe entre los partidarios de a pie y el partido y sus líderes, difiere significativamente de aquella que existe en los partidos de la oposición y los opositores. En el PSUV la llamada disciplina partidista se manifiesta en la forma de órdenes cuasi militares, en la que los seguidores no tienen mayor rango de albedrío, primero porque de su cumplimiento depende su continuidad en los beneficiosos crematísticos, dádivas y subsidios con los cuales se garantiza la supervivencia política y hasta la de su grupo familiar, segundo, porque hasta la propia vida o la de sus familias pudieran estar en juego. Es una falsa UNIDAD.
En el partido opositor y en la MUD no hay tal cosa, allí no se dan órdenes y existe una unidad en la diversidad, garantizándose con eso el pluralismo democrático constitucional. Es por eso que debemos rescatar el carácter virtual del término usado por el oficialismo como ofensa para los opositores, de que son “una caja de gatos” (a mucha honra) y deben serlo; por cuanto, los miembros de la oposición no deben estar y no lo están, de acuerdo en todo y sus decisiones se alcanzan luego de un complejo y difícil proceso de construcción del consenso, que en esencia es sinergia de voluntades coincidentes o no, mediante cesiones en mayor o menor grado de las posiciones políticas divergentes y no en la mera adición automática y aritmética de votos de las de antemano convergentes. Es decir, en la MUD se da una suma algebraica de voluntades y en el PSUV y en el régimen se da la cooptación impositiva, sujeta a la disuasión de la eliminación de los beneficios recibidos o de la propia vida, la cual se traduce en una mayoría aritmética más o menos alta, como ilegítima e irreal.