El reordenamiento
geopolítico mundial es un proceso global que tomará décadas y que consiste
en una profunda reconfiguración de los equilibrios de poder en el mundo.
Este proceso se
caracteriza por los siguientes aspectos fundamentales:
- Los actores principales: La nueva competencia geopolítica
global está dominada por el conflicto estratégico entre Estados Unidos
y China, con la participación clave de Rusia, que se ha
consolidado no solo como una potencia económica, sino también energética y
nuclear.
- América como prioridad
estratégica: En el marco de este conflicto directo con China, el continente
americano ha pasado a ser una prioridad fundamental para Estados
Unidos. Washington busca consolidar su área de influencia en la región.
- El alineamiento ineludible de
Venezuela: Debido a esta inmensa realidad geopolítica, que trasciende por
completo las capacidades militares o políticas internas de la nación,
Venezuela está siendo alineada inexorablemente con los intereses y la
política de Estados Unidos. Se sostiene que, sin importar quién gobierne
internamente —ya sea el chavismo, el "rodriguismo" o líderes de
la oposición como María Corina Machado—, el país no puede escapar de la
órbita de influencia de Washington.
- El caso de Cuba: Como muestra de la magnitud y
fuerza de este reordenamiento, Se señala que incluso Cuba, que
durante décadas funcionó como el bastión simbólico de la resistencia
antiimperialista, está a punto de entrar también en la órbita
norteamericana.
- Control energético y la conexión
con Medio Oriente: Este reordenamiento está estrechamente vinculado a la nueva
doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos, la cual requiere
garantizar el control petrolero del mundo. Ante la inestabilidad en Medio
Oriente y el gran riesgo sobre las terminales petroleras por el conflicto
entre Israel e Irán, asegurar el acceso a las vastas reservas petroleras
venezolanas se ha vuelto una necesidad estratégica urgente para
Norteamérica.


