20 mar 2026

III Control del Petróleo Venezolano

 El control petrolero venezolano, ha dejado de ser un asunto exclusivamente de política interna para convertirse en una pieza fundamental del tablero geopolítico mundial, fuertemente subordinado a los intereses estratégicos de Estados Unidos.

La situación del control y manejo de los recursos petroleros del país se define por los siguientes puntos:

  • La doctrina de seguridad de EE. UU.: Ante la inestabilidad en el Medio Oriente y la amenaza sobre las terminales petroleras de Irán, Estados Unidos previamente ha implementado una nueva doctrina de seguridad nacional que exige tener el control del petróleo a nivel mundial. En este escenario, el movimiento de Washington para hacerse con las reservas petroleras venezolanas responde a una necesidad estratégica prioritaria.
  • Ingresos "administrados" por fuerzas extranjeras: La escalada bélica global podría disparar los precios del barril de petróleo a 100 o incluso 200 dólares, lo que significaría un ingreso inmenso para Venezuela. Sin embargo, se destaca una cruda realidad de este nuevo orden: estos recursos están siendo administrados por Estados Unidos, a pesar de que los beneficios le toquen a la nación.
  • La "Ley de Hidrocarburos" y la complacencia política: A nivel legislativo interno, el control de las reservas se ha formalizado a través de la reciente Ley de Hidrocarburos y la Ley de Minas. Se crítica a los diputados que votaron a favor de estas leyes, señalando que son legislaciones históricas porque "determinan prácticamente la totalidad de nuestros recursos". Los representantes debieron razonar su voto y exigir mejores condiciones para la República en lugar de hacerle "coro al gobierno" y aprobar la entrega de estos recursos sin condiciones.
  • El silencio de los especialistas: Se lamenta la falta de debate público sobre el destino de la principal riqueza de la nación. Critica abiertamente que los expertos petroleros más importantes de Venezuela hayan guardado silencio y no estén aportando una visión objetiva, técnica y precisa sobre la realidad del sector para defender los intereses del país.

En resumen, el control del petróleo venezolano actualmente está dictado por el pragmatismo, donde la gestión financiera y estratégica obedece a los requerimientos de Washington, avalado internamente por nuevas leyes sin la debida resistencia política.