20 mar 2026

III Transición Política Interna

 

La transición política interna en Venezuela está marcada por un profundo pragmatismo y un reacomodo de las fuerzas de poder, fuertemente condicionadas por la nueva realidad geopolítica mundial. Según el análisis, este proceso se define por los siguientes ejes centrales:

  • El ascenso del "Rodriguismo" y el gobierno tecno político: Existe una evidente pugna interna en el oficialismo donde la facción de los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez busca consolidar el control total del Estado, lo cual se formalizaría de manera definitiva si figuras históricas como Diosdado Cabello pierden espacios clave como el Ministerio del Interior. Su estrategia es "ganar tiempo" y administrar los ritmos de los cambios políticos a su conveniencia. Para asegurar su estabilidad, están impulsando un gobierno tecno político, realizando nombramientos basados en competencias académicas y técnicas, en lugar de guiarse únicamente por lealtades partidistas.
  • El riesgo de un oficialismo electoralmente competitivo: Impulsados por el aumento sostenido de los ingresos petroleros (derivado de la crisis en Medio Oriente) y apoyados por una fuerte maquinaria publicitaria, el gobierno busca mostrar una mejoría en la gestión pública. Se advierte que, de lograr recuperar los servicios y estabilizar el país, el "rodriguismo" podría convertirse en un competidor electoral formidable, incluso en un eventual escenario de elecciones libres. A esto se suma que a Estados Unidos no le molesta entenderse con gobiernos autoritarios mientras sean socios confiables para sus negocios estratégicos.
  • El pragmatismo de la oposición y el "Gran Acuerdo Nacional": María Corina Machado ha demostrado "inteligencia política y realismo" al proponer un gran acuerdo nacional que incluye sentarse a dialogar con actores diferentes. Este giro responde a la Realpolitik: la dirigencia ha entendido que no puede operar fuera de la "cancha" estratégica trazada por Estados Unidos, que ha convertido a Venezuela en una prioridad ineludible.
  • La necesidad de un "gobierno a la sombra": Para que la transición avance hacia la democracia, la oposición debe ejercer un rol real de vigilancia. Adoptar el modelo del "gobierno a la sombra", donde se monitorea críticamente cada acción del Estado y se evitan las componendas. En este sentido, critica fuertemente a los diputados opositores que aprobaron sin reservas la nueva Ley de Hidrocarburos y la Ley de Minas, señalando que debieron razonar su voto frente a la entrega de recursos nacionales en lugar de hacerle "coro al gobierno".
  • Las "pruebas de fuego" institucionales: La verdadera voluntad democratizadora del régimen se pondrá a prueba con la inminente designación del Fiscal General y el Defensor del Pueblo. Si se nombran figuras independientes, será un síntoma positivo de apertura; por el contrario, si se imponen nombramientos partidistas para evitar investigaciones y proteger la "caja negra" del poder, quedará en evidencia que el cambio tiene límites estrictos.