30 sept 2015

La Intransigente Posición de Guyana es Consecuencia de la Equivocada Política Exterior del Gobierno de Venezuela

OMUNICADO

COMANDO DE CAMPAÑA “VENEZUELA UNIDA”

DE LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRATICA

La Intransigente Posición de Guyana es Consecuencia de la Equivocada Política Exterior del Gobierno de Venezuela

Venezuela mantuvo desde la firma del Acuerdo de Ginebra, el 17 de febrero de 1966, una política de Estado, con el total respaldo de nuestro pueblo, sustentada plenamente en los principios éticos y jurídicos que justificaban nuestra reclamación y en el derecho Internacional. Esta política tuvo vigencia, con los cambios exigidos según las circunstancias, por treinta años, sólo modificándose a partir del triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998. Al iniciarse su gobierno ya era claro que, después de diez años de aplicación de la metodología del Buen Oficiante, era necesario escoger otro método de solución pacífica de los establecidos en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas. La lógica indicaba que el siguiente paso de Venezuela debió haber sido proponer la Mediación como método ante el Secretario General de las Naciones Unidas. No se hizo absolutamente nada, permitiéndose de esa manera que Guyana considerara que el nuevo gobierno de Venezuela no tenía un real interés en la reclamación por el Esequibo.

Esta realidad quedó totalmente demostrada para la dirigencia guyanesa al escucharle decir a Hugo Chávez, con total desparpajo e irresponsabilidad, las siguientes declaraciones: En el 2004: “Venezuela no se opone a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por Guyana, si beneficia a su pueblo” y en el 2007: “Venezuela inició la reclamación del Esequibo por presiones de los Estados Unidos para desestabilizar el gobierno comunista de Cheddy Jagan”. La conducta de Nicolás Maduro también produjo confusión durante su desempeño en la cancillería al guardar silencio después de recibir y analizar el informe de nuestro embajador en Guyana, Darío Morandi, el cual señalaba la decisión de Guyana de extender su plataforma continental a 350 millas, el límite máximo permitido por la comisión de límites del derecho del Mar, cercenando la plataforma venezolana del Delta del Orinoco. .Esta percepción se amplió al no protestar durante su visita oficial a Guyana en el año 2013, ya en funciones presidenciales, la entrega de concesiones ocurridas, ese mismo año, a las transnacionales Anadarko, Exxon-Mobil y CNOOC de China. Todas estas acciones pudieron haber generado la figura del Estoppel, (Aquiescencia) gravemente nuestra reclamación.

Esta política, de total entreguismo de los derechos de Venezuela, se mantuvo, en la práctica, hasta este año. De la noche a la mañana se decidió, sin haber realizado mayores estudios, dictar el decreto 1787, del 26 de mayo de 2015, creando las Zonas Operativas de Defensa Integral. Este decreto tenía por objetivo impactar el sentimiento nacionalista de los venezolanos y tratar de mejorar la decaída popularidad de Nicolás Maduro, pero se cometieron tantos errores que fue necesario derogarlo y reemplazarlo por el decreto 1859 del 6 de julio, fue necesario primero derogarlo y después remplazarlo en el cual se suprimieron totalmente las anteriores coordenadas, sin lograr establecer ningún nuevo elemento en la reclamación. De inmediato, el gobierno de Guyana, en respuesta a la anterior medida, descalificó el Acuerdo de Ginebra, descartó el mecanismo de los buenos oficios y amenazó con llevar la controversia a la Corte Internacional de Justicia.

Guyana, en su permanente accionar diplomático, logro que el embajador del Brasil en Georgetown, en un acto en conmemoración de la independencia del Brasil, el 8 de septiembre pasado, apoyara a Guyana en su controversia con Venezuela, llegando al extremo de afirmar que: “Es inadmisible para el Brasil que reclamaciones territoriales generadas en el siglo XIX se hagan vigentes en el siglo XXI. Sur América es un lugar de paz y lo continuará siendo, porque Brasil no aceptará ningún disturbio en sus fronteras”. Sorprendentemente, ante un hecho tan grave, el gobierno nacional volvió a guardar silencio. A los pocos días, como era de esperarse, Guyana se dirigió al Tribunal de la Haya planteando la controversia con Venezuela. Ante esta circunstancia, el gobierno nacional debe clarificar públicamente que esta jurisdicción no ha sido aceptada por nuestro país, al no habernos adheridos al protocolo de Bogotá, ni haber firmado el acta final de la Tercera Conferencia del Mar, manteniendo nuestra tradición de resolver las controversias limítrofes en forma bilateral.

El Comando de campaña “Venezuela Unida” (MUD) considera oportuno explorar otro de los métodos de solución del Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas; la Mediación, que es un mecanismo que permitiría el establecimiento de una negociación más efectiva para encontrar “una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia”. Así mismo, exhortamos al pueblo venezolano y a nuestra Fuerza Armada Nacional a mantener una militante posición en defensa de los derechos de Venezuela en el Esequibo y no dejarse engañar por las posiciones patrioteras de Nicolás Maduro que sólo buscan obtener beneficios políticos internos para fortalecer sus escasas posibilidades de triunfo en las elecciones parlamentarias y distraer a la opinión pública de la trágica realidad de inflación, inseguridad, escasez y hambre que vive nuestro pueblo.

Es importante resaltar, que lo sucedido ayer en la reunión con el Secretario General, Ban-Ki Moon, entre los Presidentes Maduro y Granger es el resultado de una acumulaciones de errores de ambos gobierno que hicieron que se perdiera el control bilateral de la negociación transfiriéndosele la decisión a un tercero: las Naciones Unidas.

Caracas, 28 de septiembre del año 2015