21 feb 2014

REPRESION Y DISUACION, CARTA DEMOCRATICA Y ESTATUTO DE ROMA

EDDY BARRIOS <eddybarrios@gmail.com>

REPRESION Y DISUACION, CARTA DEMOCRATICA Y ESTATUTO DE ROMA

En el 2004 la oposición activó un proceso de recolección de firmas para solicitar que se abriera un referendo revocatorio del mandato al presidente de entonces. El oficialismo, contando con su poder omnímodo y su influencia en todos los poderes públicos, logró que las firmas recabadas fueran consideradas “planas” sobre un argumento avieso y manipulador de "duda razonable", debido a que los datos personales de nombre y cédula de identidad del solicitante dizque presentaban similar caligrafía.

El CNE sometió a reparo 876 mil firmas contra el presidente Chávez bajo el argumento de La Sala Electoral, la Sala Constitucional descartó los expedientes de la sentencia que favoreció a la oposición y que ordenó validar 876 mil firmas objetadas por el poder electoral que apoyaban un referendo revocatorio de mandato contra el presidente. La alianza opositora, que aseguraba haber recabado 3,4 millones de firmas contra Chávez, afirmó que con la validación suman 2,7 millones de firmas, 20 por ciento por encima de las 2,4 millones que exigía la ley para la activación del referendo revocatorio.

Lo interesante, políticamente hablando y que tuvo efectos lesivos al pueblo, fue que el Diputado Luis Tascón, por orden y concierto con su presidente y líder, logró que se instalara un proceso de persecución a quienes habían firmado para pedir ese referendo, válido hasta hoy, no bajo el nombre de Lista Tascón y que debería ser lista Chavez-Tascòn, sino Lista Maisanta, que uno puede comprarle a los buhoneros del centro de Caracas. Uno entra en estas listas del CD y cuando aplica la cédula de algún conocido opositor, ésta dirá: ”FIRMÒ CONTRA EL PRSIDENTE CHAVEZ” y las represalias para entrar a instalaciones públicas, obtener empleos, contratos con organismos públicos y alcaldías, etc., u obtener apoyos económicos, son harto conocidas.

El proceso popular activado suponía que no bastaba con recoger firmas, sino que después había que lograr que el pueblo votara en mayoría para ganar el referendo propiamente dicho. La acción opositora sólo se refiere al proceso de recolectar las firmas, en un 15 % del padrón electoral, entre las cuales pudiera bien haber firmas de chavistas. Vale decir, que firmar para pedir un referendo - que es un derecho - no supone la salida inmediata del gobernante, sino que es una manera de participar protagónicamente, como establece la constitución, para los ciudadanos expresar el derecho de manifestar su voluntad publica, para “pedirle la renuncia” legalmente al presidente, ya que no existe otro procedimiento para ello, sino el referendo revocatorio.

En Venezuela no hay plebiscito, ni hay una fórmula como la aplicada al Capitán General Vicente Emparan el 19 de abril de 1810, como tampoco contamos con el sistema de valores que permitió que ese gobernante dijera “si ustedes no quieren mi gobierno, yo tampoco quiero mando” y se fuera, o aquella atribuida a Pérez Jiménez, quien no es que hubiera sido derrocado, sino que - según él mismo refiere en su libro FRENTE A LA INFAMIA – contaba con suficiente poder militar para enfrentar a los alzados; pero, no quiso enfrentarse y matar a sus generales y oficiales y, a finales del año 1957, sintió que ya no tenía el respaldo de las Fuerzas Armadas. El descontento en el país era tal, que el entonces Ministro del interior Luis Felipe Llovera Páez, le aconsejó al dictador: “VÁMONOS, MI GENERAL, QUE PESCUEZO NO RETOÑA”.

La madrugada del 23 de enero de 1958 Pérez Jiménez decide huir de Venezuela, abordó su “vaca sagrada” y partió al exilio. Horas después se reuniría con otro dictador en Santo Domingo, el Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Algún comentarista ha referido, medio en charada, que se “imaginaba al dictador corriendo de un lado a otro, intentando llevarse lo indispensable, pero entre lo improviso y el apuro se le habría olvidado como quien dice: “el sencillito”, una maleta llena de dólares.”, Marcos Evangelista lo desmiente desde su mansión en “La Moraleja” en Madrid, diciendo que a él no se le cayó ninguna, como reza la leyenda urbana.

Esto ya forma parte del imaginario popular y el temor a firmar nada e incluso a ir a votar se ha instalado en el colectivo y hay que remolcarlos o recompensarlos con dadivas para que voten. Recientemente ha circulado la solicitud de firmar una petición a la OEA para que se active la Carta Democrática Interamericana y, antes que se repita una nueva posible lista Maduro-diputado, al respecto puedo decir que:

La Carta Democrática Interamericana, aprobada el 11 de septiembre de 2001, en sesión especial de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Lima, Perú. Es un instrumento que proclama como objetivo principal el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, al establecer que la ruptura del orden democrático o su alteración, que afecte gravemente el orden democrático en un Estado miembro, constituye "un obstáculo insuperable" para la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA.

La Carta Interamericana implica en lo político el compromiso de los gobernantes de cada país con la democracia teniendo como base el reconocimiento de la dignidad humana. En lo histórico, recoge los aportes de la carta de la OEA. En lo sociológico expresa la demanda de los pueblos de América por el derecho a la democracia y en lo jurídico, aunque se trate de una resolución y no de un tratado, es claro que no es una resolución cualquiera, porque fue expedida como herramienta de actualización e interpretación de la Carta Fundacional de la OEA, dentro del espíritu del desarrollo progresivo del derecho internacional.

En palabras simples, la carta exige democracia de desempeño no solamente de origen, no bastando con que se elija democráticamente al presidente, sino que éste debe comportarse como un demócrata en todo momento y circunstancias, en los términos taxativamente establecidos en la carta, la cual los detalla.. No es que porque el pueblo o parte de éste manifiesta, incluso de manera ofuscada, esto le da derecho a reprimirlo brutalmente, como se ha visto en lo poco que hemos podido ver por los canales de TV; pero, en lo mucho que nos entregan los videos aficionados por las redes sociales.

Por otra parte, para esas acciones bastardas de la represión, debe recordárseles a los infames represores la existencia del El Estatuto de Roma, el cual es el instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, adoptado en la ciudad de Roma, Italia, el 17 de julio de 1998, durante la "Conferencia Diplomática de plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional".

Durante la Conferencia, los Estados Unidos, Israel y China hicieron causa común en contra de éste. Pese a esto, tanto Israel como los Estados Unidos firmaron pero no ratificaron el Tratado. De hecho, la firma por la parte estadounidense la realizó el ex presidente Bill Clinton sólo un día antes de dejar el poder a George W. Bush.

Pese a la experiencia internacional en suscripción de tratados multilaterales, el mismo estatuto fijó un alto quórum para su entrada en vigencia (60 países). Sin embargo, el proceso fue sumamente rápido, partiendo por Senegal hasta que diez países en conjunto depositaron ante la Secretaría General de las Naciones Unidas el instrumento de ratificación el 11 de abril de 2002. El Estatuto entró en vigor el 1 de julio del 2002.

El estatuto deja sin efecto aquel viejo principio militar de la obediencia debida. La matanza de My Lai (pronunciado mi lai) fue una conocida masacre de civiles que perpetró el ejército de estados unidos durante la guerra de Vietnam. El 16 de marzo de 1968 las tropas de estados unidos lanzaron una operación en la región de Son My en la búsqueda de vietcongs. Al segundo teniente (equivalente a alférez) William Laws Calley y su sección le fue asignada la zona My Lai 4. Según él esgrimió en su defensa, él lo que hizo fue cumplir una orden, es decir esgrimió la obediencia debida a su superior, quien la habría dado una orden tipo: “No importa si camina, vuela o se arrastre todo va para el traste, acabe con todo”. Al llegar a la zona de aterrizaje los helicópteros dejaron a los soldados y se desplazaron a la posición de espera. A lo largo de cuatro horas, Calley y sus hombres violaron a las mujeres y las niñas, mataron el ganado y prendieron fuego a las casas, hasta dejar el poblado arrasado por completo. Para terminar, reunieron a los supervivientes en una acequia.

Los pilotos y artilleros vieron cómo Calley disparó su arma contra ellos y ordenó a sus hombres que hicieran lo mismo hasta matar a todos los habitantes de la zona (es decir, ancianos, mujeres y niños). Por "defectos" en la investigación, no se sabe la cifra exacta de asesinados, pero se estima que debió estar entre 347 y 504. Unos días después, el ejército de estados unidos facilitó una información oficial, donde enumeraba unos 120 muertos, de los cuales 90 eran Vietcong no civiles y 30 Vietcong civiles. Pero, en toda la operación se habían incautado sólo tres armas Vietcong.

El teniente fue juzgado y hoy, de acuerdo con el estatuto de roma, ya no aplica el principio de la obediencia debida, sino que paga tanto el que da una orden que viola los derechos humanos (inconstitucional en todos los países) como quien la cumple. Por cierto, estos delitos no prescriben.