24 dic 2013

FELIZ NAVIDAD 2013 Y PROSPERO AÑO NUEVO 2014

EDDY BARRIOS eddybarrios@gmail.com

A MIS COLEGAS MILITARES Y NAVALES Y A SUS FAMILIAS

Desde muy temprano en mi carrera me tocó en suerte comandar a hombres muy superiores a mí. Cadetes “nuevos” que ingresaron y me fueron entregados (cuando era Guardiamarina de Primera) para que los formara, en ese primer comando naval, consistente en unos 13 cadetes de primero a quinto año, los cuales conformaban un pelotón de una compañía y luego, al graduarme, en mis comandos navales a bordo de unidades de superficie y en la Aviación Naval, cuando llegué a ser comandante de jóvenes oficiales que tenían un potencial muy elevado y por tanto había que acompañarlos en ese proceso de auto motivación y de realización, para que desarrollaran ese potencial y lo transformaran en poder. Poder para ejercer su profesión con buen uso de sus valencias y superando sus falencias.

Sería injusto si no reconociera a esos oficiales de mayor jerarquía y antigüedad que me tocó en suerte tener de comandantes y lo que sucedía entonces era una transmisión oral y mediante el ejemplo, de los valores navales de los cuales, tanto los unos como los otros, apenas éramos “portadores temporales”, como nos enseñaba el CA Noel Sánchez Luna: “los oficiales somos portadores temporales de los valores eternos de nuestra armada”.

Así era que los recibíamos y los transmitíamos “a precio de costo”, esperando que en esa “cadeneta existencial” o rueda de transmisión ética, ellos se conservaran intactos, superando desviaciones como las que intenta la corruptela del tiempo sobre las instituciones y las de los enemigos de éstas lograr, para destruirlas. Para ello hay que mantener siempre vivo el lema DIOS Y PATRIA de nuestra gloriosa Escuela Naval, crisol de los marinos de guerra.

Con el tiempo pude ver cómo esos jóvenes llegaron a alcanzar las metas que me balbuceaban y aquellas que con mi humilde ojo clínico de scout naval les descubría. Unos llegaron a almirantes y otros, casi todos, a capitanes de navío, muy bien considerados en nuestra profesión y en sus entornos sociales y se cumplió el dicho de “el alumno supera a su maestro”.

No debería arriesgarme a mencionar nombres; por lo que, les extiendo a todos mis superiores y mis subalternos y sus familias, un homenaje de cariño, respeto y admiración así como de agradecimiento por haberme permitido formar equipo eficiente de trabajo con ellos, bien sea como subalterno o como su superior jerárquico y quienes hasta hoy me rinden muestras de ese aprecio y respeto mutuos, nacido en la relación profesional y algunos que se extendieron a la amistad personal.

Por fortuna, a mi paso por esos comandos y esos lugares asiento de unidades navales, bases y comandos operativos, pude cultivar amigos en familias de la sociedad, familias de prosapia en esas regiones, como fueron mi Puerto Cabello y la gran Ciudad Bolívar, quienes me abrieron las puertas de sus hogares y los brazos de su amistad. Hoy también se los agradezco.

Quizás ese sea el mejor premio que un oficial superior pudiera tener en su carrera, la apreciación, el reconocimiento y el cariño fraternal de sus subalternos - los mejores jueces que uno tiene en su carrera - y de la familia naval extendida en todo el territorio nacional, para decir que no vivimos en vano. Eso es lo que nos llevamos a la tumba.

Gracias a militares y civiles quienes han reflejado con bondad y generosidad sus conceptos tan a elogiosos, que me animan en estas horas otoñales. Razón más que suficiente para expresarles, en nombre propio y de mi familia:

FELIZ NAVIDAD 2013 Y PROSPERO AÑO NUEVO 2014.

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