24 ene 2016

Agua, petróleo y cambio climático (*)

Agua, petróleo y cambio climático (*)

Enrique Prieto Silva

Jueves, 21 de enero de 2016

enriqueprietosilva@yahoo.com

Es triste tener que escribir crudezas para tapar mentiras y demagogia. Hoy, con la nueva Asamblea Nacional y la tremenda crisis económica que afronta el gobierno “revolucionario”, presenciamos parte del juego inventado por el difunto Chávez, que creó una farsa política y concibió mentiras sobre mitos para su elucubrada “patria querida”. Esa patria, que sirve hoy para el chiste popular: “no tenemos comida pero tenemos patria”.

Asomamos el problema, ensamblando agua con petróleo y cambio climático, por el efecto y resultado de su interrelación. El petróleo, que los venezolanos asumimos como el productor de la riqueza y el cambio climático, que es la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional, producido en diversas escalas de tiempo y en todos los parámetros meteorológicos de temperatura, presión atmosférica, precipitaciones, nubosidad. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático usa el término «cambio climático» solo para referirse al cambio por causas humanas o antropogénicas.

Además del calentamiento global, el cambio climático implica cambios en otras variables como las lluvias y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del sistema atmosférico, sin embargo, lo que crea el mayor problema es que se crea una alta incertidumbre, que requiere un permanente seguimiento por capacitados para prever cambios significativos futuros, que tengan consecuencias tanto económicas, como biológicas.

Lo grave para Venezuela, es que el efecto invernadero o absorción del calor por parte de la atmósfera y el resultado del cambio climático, son hechos científicos demostrados, que han llamado a reflexión al mundo, lo que generó la reciente “Cumbre sobre el Cambio Climático” en París, que concluye como todas las anteriores, que la principal causa es el combustible fósil, por lo que lamentablemente, han querido atacar a los países productores, olvidando que ellos no son los causantes del consumo.

Sobre el agua, referimos la crisis que se crea cíclicamente, originada por el fenómeno natural de la falta de lluvias y “el Niño”, sin embargo sabemos que el mayor problema es la desidia administrativa y la deficiencia gerencial en el manejo de este recurso. Venezuela es un país con grandes reservas de agua dulce, ubicada principalmente al sur del país, que a pesar de haberse creado su acumulación en una de las represas más grandes del planeta, su manejo y mantenimiento siempre han sido mal administrados. Cuando estudiamos su importancia y su uso, concluimos en que este recurso fundamental y básico para la existencia de la vida en la tierra, y sin ella y sin su equilibrio ecológico, sería imposible la biosfera, por ser un componente vital para los elementos bióticos, y necesario para la conformación, transformación y uso de los abióticos. Además, que su interacción permite mediante la oxida­ción, la hidrogenación o la disolución, su permanente combinación entre sí para el fortalecimiento de los suelos y el uso de las plantas y animales.

Sabemos, que en el mundo se ha trasformado en un recurso escaso, que en muchas regiones o zonas del planeta ya es inexistente. Situación que ha creado graves problemas de vida poblacional, especialmente en las zonas donde la desertización, por la falta de precipitaciones, se han secado los acuíferos superficiales y las corrientes de agua, drenando los acuíferos fósiles, que son los bolsones de agua subterránea, formados en épocas geológicas pasadas, y que, a causa de variaciones climáticas ya no tienen actualmente recarga. En estas zonas ya se habla de la guerra futura por el agua.

Hoy día, se estudia la importancia de estos reservorios de agua, que parecieran ser los recursos y verdaderas reservas del preciado líquido, cuando se caracteriza hoy, que más de mil millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable, lo que nos indica o estimula a pensar, que más importante que el racionamiento y su conservación, es evitar su contaminación ya que este recurso extraído, pasa a integrar el ciclo hidrológico, pero no regresa a esta zona de consumo por el efecto climático, que es nuestro tema de discusión; por eso lo consideramos parte del problema gubernamental de Venezuela.

En cuanto al petróleo, su tratamiento es tema ya manido, pero no concluido. Hoy tenemos en el tapete el conflicto de su administración por la “nueva” o “vieja” PDVSA, que quieren concluir en su mal uso, explotación, venta y consumo; pero la realidad es que hemos sido ciegos sobre lo que sobre este y todos los hidrocarburos, se visualiza en el mundo. Ya no es problema de productores y consumidores y mucho menos de precio, ya que en ellos siempre impera la oferta y la demanda. Controlada en el pasado por los acuerdos políticos y económicos de la OPEP, hoy entró en el dilema de su consumo como combustible fósil, dados los resultados y conclusiones arrojados por las ya constantes “Cumbes de la Tierra”, que venían asomando la necesidad del cambio de la energía, producida por su uso, para una energía limpia o menos contaminante. Cerrándose el ciclo conclusivo con la Conferencia sobre el Cambio Climático celebrado el pasado mes de diciembre en Paris.

Es bueno que recordemos, los pasos previos, iniciados con la Cumbre de Estocolmo en 1972, seguida con la Cumbre de Río en 1992, Kioto en 1997, Johannesburgo en 2002, Copenhague en 2009, Acapulco en 2010 y Rio +20 en 2012. Conferencias de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, el Desarrollo y el Cambio Climático, consideradas sin precedentes, tanto en tamaño como en alcance de sus motivos. Consideradas, además, como contribuciones de la Organización de Países y gobiernos del mundo, que dan los pasos necesarios para legislar sobre el desarrollo y todos los aspectos que afectan al medio ambiente y a la sociedad, considerando los problemas globales existentes, que afectan tanto a las comunidades en particular como al mundo global.

Ante esta alerta, tenemos que reconocer, que habiendo accionado el intelecto petrolero con INTEVEP, sobre el futuro petrolero, se despreció y olvido la Orimulsión®, marca comercial dada al combustible fósil que se produce mediante la mezcla de bitumen natural con agua y una pequeña cantidad de surfactante y aditivos, mediante la inyección de caliza en la caldera, que permite la remoción de alrededor del 60 por ciento de las emisiones de SO2. Es decir, de bajo efecto contaminante, que le da un valor importante como combustible “verde”. Es un producto probado y usado como alternativa económicamente atractiva para la generación de electricidad, cuyas pruebas de rendimiento y beneficio, como sustituto superior al carbón, que por sus bondades, ventajas y beneficios, fueron admitidas en los mercados de Estados Unidos, Canadá, Japón, Europa y otras partes del mundo, donde se le eximió del impuesto que pecha a los hidrocarburos, al considerar a la Orimulsión como lo que es en su estado inicial, un bitumen. En este sentido, fueron esenciales los logros efectuados en cuanto a las tecnologías para la producción, para el manejo, para el transporte oceánico, y fundamentalmente sobre la combustión de ambos productos. Para lograrlo, se diseñaron claras y eficientes estrategias de cooperación con los clientes potenciales, las cuales permitieron experimentalmente con muestras de dichos recursos, la evaluación directa de ellos.

Prueba de ello es que hasta diciembre de 1997, más de diecinueve millones de toneladas fueron embarcadas en tanqueros de doble casco a los Estados Unidos, Japón, Canadá, Dinamarca, Portugal, el Reino Unido, China e Italia, sin que se viere la Orimulsión® afectada por la duración ni por las condiciones climáticas durante la travesía, cumpliendo con algunos parámetros establecidos como límites en las condiciones de temperatura y en su manejo.

Lamentablemente, la “vieja” PDVSA no la vio bien porque vieron más atractiva la transformación del petróleo pesado en liviano por el mejor precio. Luego, el difunto presidente Chávez dejó de producir la Orimulsión y hasta regaló la fórmula a los chinos. Hoy, ante la debacle petrolera y la destrucción de su capacidad operativa y de refinación, hay que importar petróleo liviano para poder completar la cesta petrolera, por cuanto nuestro petróleo es el pesado. Queremos concluir con nuestra opinión, que el futuro tendrá que ser de la Orimulsión como combustible, y el desarrollo de la industria petrolera aguas abajo, considerando que es un elemento natural, del cual pueden extraerse cientos de productos, inclusive componentes medicinales o de uso médico.

La Cumbre de París concluyó en que es necesario ir eliminando el consumo de combustible fósil. Por otra parte, los países tienen al máximo sus reservas de crudo y otros han bajado su consumo. Mucho puede discutirse sobre los precios, pero éste no el problema. El problema es el “Cambio Climático”, que ya, sin que nos hubiéramos dado cuenta, muchos países están produciendo energía eólica, solar, hídrica, de biomasa y geotérmica, mientras que nosotros estamos con la cabeza enterrada en el lodo, usando el petróleo como arma política y demagógica, hoy generadora de hambre y miseria.

En días pasados un gran titular decía: “Hay paros en Uruguay reclamando el pago de Venezuela por los alimentos que compró”. Antes, le fue bajada al 38% la deuda que tenía con Venezuela, por petróleo, pagado en alimentos”.

Hoy, esta noticia da envidia por la gestión del gobierno que apoyó la demagogia del difunto Chávez, hasta después de muerto.

“Uruguay destacado en París por el uso de energía renovable”

¿Qué venezolano representó a Venezuela en Paris?

(*) Fundamentado en el libro: “DERECHO Y ECONOMÍA DEL AMBIENTE Y DE LOS RECURSOS NATURALES - DERECHO ECOLÓGICO” – Del autor-

@Enriqueprietos