22 ene 2016

Gobierno venezolano niega pensiones a miles de jubilados en el exterior Más de 10,000 jubilados no reciben sus bonos desde hace meses

Gobierno venezolano niega pensiones a miles de jubilados en el exterior

Más de 10,000 jubilados no reciben sus bonos desde hace meses

El estricto control de divisas dificulta las transferencias

Muchos no pueden pagar sus gastos diarios y de salud

Gabriel Osorio Para el Miami Herald

SERGIO N. CÁNDIDO

scandido@elnuevoherald.com

Las contradicciones de un gobierno que aumenta las dádivas sociales al tiempo que ve mermar sus ingresos por la caída del precio del petróleo se está cobrando nuevas víctimas: los venezolanos de la tercera edad.

El gobernante Nicolás Maduro alardeó en octubre del 2015 sobre un aumento del salario mínimo que incluyó una paga extra para jubilados y pensionados, aunque para miles de retirados en el exterior ese dinero nunca llegó.

De hecho, muchos jubilados dicen que llevan casi siete meses sin que les depositen “ni un centavo”. A algunos se les deben más de $10,000.

Es por este motivo que los jubilados y pensionados han decidido agruparse a nivel mundial y crear la organización Jubilados de Venezuela en el Exterior (JVE) con el propósito de velar por sus intereses y centrar la atención sobre este tema.

Miguel Megias, un profesor de la Universidad de Carabobo actualmente retirado en Granada, España, se ha puesto al frente de JVE, que todavía se encuentra en su etapa de formación.

“Debido a este enorme retraso... los jubilados están sufriendo todo tipo de problemas. Desde el desalojo de sus viviendas, pérdida de enseres domésticos, cancelación de tarjetas de crédito... hasta prácticamente morir de mengua por falta de fondos para lo más elemental: comida y vivienda”, dijo Megias vía correo electrónico a el Nuevo Herald.

El ex educador lleva desde septiembre del 2015 esperando por los abonos de su pensión universitaria. Como él, unos 10,500 jubilados en el exterior no reciben sus debidos pagos; de ellos 1,600 vivirían en Estados Unidos, según un estimado de la organización.

En Venezuela, la edad de jubilación es de 60 años para los hombres y 55 para las mujeres.

Según JVE, los pensionados adscritos al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) cobran en promedio un bono de unos 7,245 bolívares mensuales, equivalentes a $1,150 al tipo de cambio oficial de 6.30. Aquellos retirados de IVSS que residen en España reciben sus pagos sin problemas gracias a un convenio multilateral iberoamericano.

Los que viven en Estados Unidos no disfrutan de tal arreglo. Todos los demás jubilados en el exterior deberían cobrar de acuerdo a su pensión, otorgada por instituciones como universidades, ministerios, servicios militares, y PDVSA por su trabajo, al final de su período activo, en muchos casos tras 30 años de labores.

El problema, similar al que viven los estudiantes venezolanos en el exterior, es que los jubilados no adheridos al IVSS deben acudir al Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), el órgano encargado de autorizar la asignación de divisas, para poder cobrar sus pensiones fuera del país a una tasa preferencial de 6.30 bolívares por dólar.

Según lo establece el Cencoex, el otorgamiento de divisas está sujeto a la disponibilidad del Banco Central de Venezuela, que desde hace meses —en algunos casos hasta mas de un año— no ha dado el permiso para transferir los fondos a las cuentas bancarias de los retirados.

Muchos jubilados a la espera de una solución se encuentran en situaciones precarias, endeudándose para poder mantener a sus familias, los costos de vida diarios, y los gastos de salud.

César Pérez, un ex capitán de navío de la armada venezolana que vive con su esposa y su hijo de 20 años en Charlotte, Carolina del Norte, dijo que en su caso los retrasos de pago comenzaron en el 2014 y desde hace un año y medio no recibe su pensión.

“Si no recibimos este dinero nos morimos de hambre. Es un derecho de supervivencia”, dijo este hombre de 77 años. “Mi señora tuvo que buscar un empleo de noche...refinanciamos la casa”.

A Mariano Márquez, otro militar venezolano retirado que vive con su esposa en Doral, el gobierno venezolano le debe unos $12,000. La última transferencia que recibió fue en junio del 2015.

Márquez dijo que si suma los pagos atrasados de su esposa, el monto total es de $19,000.

“A diferencia de los estudiantes, que la mayoría son jóvenes, nosotros ya tenemos limitaciones de trabajo”, dijo este jubilado de 80 años. “Lo que más me da dolor son las viudas, esas pobres mujeres no viven sino de su pensión de la muerte de sus maridos y ninguna recibe el dinero. Hay muchas que están hospitalizadas”.

El ex general venezolano envió el miércoles una carta a Tarek William Saab, defensor del Pueblo venezolano, con la esperanza de que tome cartas en el asunto. Aunque dijo sentirse un poco frustrado porque ha contactado ya a varios entes gubernamentales, sin respuesta alguna hasta el momento.

Márquez, quien ha formado una asociación que representa específicamente los derechos de los militares venezolanos retirados en el exterior, dijo conocer de al menos 300 ex miembros de las fuerzas armadas en su misma situación.

Mientras tanto, y con el peso de los años encima, muchos jubilados venezolanos en el exterior deben ingeniárselas para poder subsistir debido a las falencias de un modelo de gobierno populista, cuando podrían estar disfrutando de su retiro.

“Después de dedicarle a un país los mejores años de tu vida, que vayas a quedarte en el aire, no puede ser”, dijo Pérez. “Es un acto de lesa humanidad. No puedes dejar a una persona y a una familia así”.

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